Involucrando a los reguladores y autoridades en tu programa de aprendizaje.
Has tomado una decisión crucial: tu organización quiere iniciar un nuevo rumbo para asegurar que la competencia profesional del equipo se mantenga de manera continua y demostrable a un nivel alto. Al final, los métodos de aprendizaje tradicionales, basados en exámenes y certificaciones, no están logrando el objetivo de minimizar errores y accidentes en el trabajo. Sin embargo, te encuentras con un gran obstáculo que te impide dejar atrás por completo estos métodos tradicionales: las autoridades y los reguladores. Ellos exigen que la certificación periódica de los empleados se realice a través de reuniones presenciales o un examen para demostrar su competencia profesional. Pero, ¿es realmente así? ¿O acaso ese obstáculo no es tan inamovible como parece y podría ceder si se le aborda correctamente?
