
Artículo original en Baaz
Emprender es vivir una aventura turbulenta. Un día el viento sopla a favor y al siguiente navegas en mar abierto sin tierra a la vista.
No es un camino para cualquiera. Requiere perseverancia, un poco de suerte y mucho trabajo. Cuando quieres darte cuenta, han pasado diez años. Para Drillster y TOPdesk esa es la realidad este año. Las compañías están de celebración: cumplen 11 y 25 años respectivamente. Es el momento perfecto para mirar atrás. ¿Cuáles han sido los hitos, los tropiezos y, sobre todo, las enseñanzas que quieren compartir con quienes están empezando? Se lo preguntamos a Marco van Sterkenburg, CEO de Drillster, y a Wolter Smit, CEO de TOPdesk.
Analizaremos juntos tus retos concretos y te mostraremos cómo la formación puede mantenerse viva durante todo el año.
Drillster, la aplicación de aprendizaje adaptativo para empresas, cumple once años. Sus fundadores, Marco van Sterkenburg y Thomas Goossens, comprobaron de primera mano lo rápido que se evapora el conocimiento tras una formación, un curso o un examen de certificación. De esa frustración nació Drillster en 2011. Desarrollaron su propia metodología que combina aprendizaje adaptativo, microlearning, retroalimentación inmediata y aprendizaje guiado por preguntas en una sola herramienta. Gracias a recordatorios que animan a refrescar los contenidos a tiempo, las personas mantienen los conocimientos y competencias críticos siempre presentes para rendir con la información adecuada en el momento justo. Marco recuerda: «Parece que fue ayer cuando hablamos de crear una aplicación inteligente que mantuviera tu conocimiento al día. Vi un enorme potencial en el ámbito corporativo. Conseguimos nuestro primer inversor, contratamos a la primera persona del equipo y empezamos. Fuimos avanzando paso a paso».
Por supuesto, el progreso no llegó de la noche a la mañana. «Los primeros años fueron de auténtico pionerismo», cuenta Marco. «Defines el mercado al mismo tiempo que decides cómo debe ser el producto. Eso nos hacía muy flexibles y, a ratos, menos enfocados. Con el tiempo encuentras la dirección y te toca profesionalizar. No basta con que el servicio y el producto sean sólidos; todo alrededor debe funcionar. Los primeros clientes perdonan cierto encanto de startup, pero cuando creces todo tiene que encajar. Un error se tolera mucho menos. Por eso reforzamos nuestros procesos y procedimientos con el paso del tiempo».
Mirando atrás, lo que más orgullo da a Marco es el efecto que Drillster ha causado en las organizaciones. «Lo mejor de todo es que las empresas hacen aquello que nos impulsó a fundar Drillster: dejar de depender de certificaciones y exámenes periódicos. Es la confirmación definitiva de que la herramienta y la metodología funcionan. Hemos convencido a grandes marcas de que un examen ocasional o un curso de actualización no es suficiente, mientras que una solución de aprendizaje continuo sí es eficaz. Verlo en la práctica es fantástico».
El proveedor de service management TOPdesk sopla nada menos que 25 velas este año. La primera versión de TOPdesk nació en 1993 en un ático en Delft. La idea fue de Frank Droogsma. Recién graduado, trabajaba en un service desk y vio lo desorganizado que podía ser todo. Con su conocimiento de la base de datos dBASE III+ creó algo mejor. «Ahí entré yo», explica Wolter. «Tenía la experiencia de programación para convertir la idea de Frank en un producto listo para producción». Así nació TOPdesk 1.0: una aplicación DOS que permitía a los departamentos de soporte más pequeños organizar su trabajo. Su particularidad era que podía instalarse con solo unos disquetes, sin servidores potentes. «Nuestro objetivo era ayudar a las empresas a ofrecer servicios de manera más inteligente, mejor y más sencilla», añade Wolter. «Esa idea original sigue siendo la base de la versión actual: domar el caos complejo de un departamento de servicios de forma eficaz y pragmática. Hace el trabajo más agradable y, cuando un área empieza a usarlo, el resto suele seguir».
A lo largo del último cuarto de siglo, TOPdesk se ha convertido en una solución SaaS implantada en todo el mundo. Wolter comenta: «El cambio más visible es nuestro tamaño. Hoy contamos con 900 personas en once países y cuatro continentes. Me enorgullece que, incluso a esta escala, sigamos manteniendo una cultura cercana y familiar». Lo que más le emociona es ver cómo coinciden clientes y empleados. «Disfruto de las valoraciones tan altas que recibimos, pero me emociona del mismo modo la implicación de nuestra gente. Cada vez que eso se junta en un evento, se me eriza la piel».
El emprendimiento trae consigo infinidad de recuerdos especiales, por eso tanto Wolter como Marco encuentran difícil elegir un solo hito. «Hay muchísimos», señala Wolter. «Visitar nuestras oficinas internacionales, organizar grandes eventos o ver la evolución una y otra vez. Para mí, lo más importante no es llegar a la cima. De verdad disfruto del viaje, por decirlo así. Puede sonar un poco etéreo, pero es tal cual lo siento». El mejor recuerdo de Marco también se remonta a los primeros años, cuando se hizo evidente que Drillster despegaba. «El día que entramos en nuestra primera oficina sigue siendo uno de mis momentos favoritos. Llevábamos tiempo desarrollando ideas, pero con un espacio propio todo se volvió real».
Emprender implica altibajos. Marco y Wolter también han vivido esa otra cara. Para Drillster, los primeros años exigieron resiliencia. «Teníamos poca financiación», comparte Marco. «Aún estábamos construyendo el producto y, además, era muy innovador. El aprendizaje adaptativo era prácticamente desconocido y para muchas empresas suponía un salto enorme respecto a los métodos tradicionales. La realidad era tozuda: el mercado todavía no estaba listo. Conseguir clientes y seguir evolucionando el producto llevó tiempo. A veces veíamos que la caja se vaciaba. Fueron momentos duros».
Wolter añade que emprender no siempre es divertido. «Se trata de un proceso de prueba y error, y se supone que deberíamos disfrutarlo. Tienes una idea y pruebas cosas, pero no todo sale bien. Es parte del juego. Lo que más me costaba era cuando alguien decidía dejar la empresa. La primera reacción es pensar que retrocedes unas casillas en el tablero. Pero es inevitable: hay personas que crecen más rápido que la organización».
Para ambos líderes, la clave está en aprender de los tropiezos inevitables. Con unos 35 años de experiencia acumulada, tienen varios consejos para quienes quieren emprender. Marco comenta: «Importa mucho con quién emprendes. Un equipo formado por personas con las mismas habilidades o funciones no funciona. No puede haber seis CEO. Un equipo homogéneo termina generando conflicto o fricción. Busca personas complementarias para alinear esfuerzos y reforzarse mutuamente».
Wolter subraya la importancia de mantener la diversión en el camino. «No olvides pasarlo bien mientras avanzas. Solo se vive una vez. Sería una pena mirar atrás tras alcanzar el éxito y darte cuenta de que no disfrutaste el proceso. Emprender es maravilloso. No dudes en dar el paso. Solo ten claro que nada sucede por arte de magia, ni exactamente como imaginaste al principio. La perseverancia y la capacidad de adaptación son tus principales aliados, sobre todo al inicio». Marco concluye: «Si tienes una buena idea y una visión clara, apuesta por ella y mantente firme. No dejes que otros te desvíen. Te encontrarás con muchas personas con consejos bienintencionados. Al final debes tomar tus propias decisiones. Escucha a tus clientes, analiza tu producto con ojo crítico, pero mantén tu ambición y tu visión en primer plano. Al final funcionará, siempre que sigas apostando al máximo».
¿Quieres leer más sobre la primera década de Drillster? Para celebrar su décimo aniversario publicamos un libro con historias, entrevistas y curiosidades. Puedes descargar el libro gratis aquí.
https://drillster.com/nl/book-drillster-10-years-of-learning-with-you/
Suscríbete y te enviaremos más contenido como este de vez en cuando. Sin spam, nunca. Solo lecturas interesantes sobre la ciencia del aprendizaje y cómo responde a las necesidades críticas de tu empresa.