
Artículo original en AllesoverHR
Debemos poder confiar en los profesionales sanitarios. Su labor influye directamente en la salud y la vitalidad de la población y repercute en la calidad de la atención. Por eso están sujetos a estrictos requisitos de certificación y registro, como la inscripción en el registro BIG y su renovación cada cinco años. También realizan cursos y formaciones de manera regular para mantener sus competencias al día. Todo eso suena bien, pero el enfoque tradicional de la formación y la certificación no reduce los errores ni los incidentes en el puesto de trabajo. En el sector sanitario, donde un fallo puede ser cuestión de vida o muerte, supone un problema grave. Veamos cómo podemos actuar de otra manera.
Desajuste entre percepción y realidad
Un error o un incidente protagonizado por un profesional sanitario puede tener consecuencias graves. Por eso es fundamental que dispongan en todo momento de los conocimientos y habilidades adecuados. El problema es que a menudo consideran que todo está bajo control, mientras que la realidad cuenta otra historia. La gran mayoría (95 %) de los profesionales sanitarios asegura que el nivel de conocimiento en su organización es, en general, bueno o excelente, según el estudio. Además, tres de cada cinco (59 %) creen que pueden realizar su trabajo incluso cuando su conocimiento no está completamente actualizado. Sin embargo, la práctica muestra que en más de dos de cada tres organizaciones (69 %) se producen errores con frecuencia porque el personal no dispone de conocimiento actualizado. Casi una cuarta parte (23 %) llega incluso a declarar incidentes físicos. Esto no solo crea un entorno de trabajo inseguro, sino que también pone en riesgo la calidad asistencial.
Los métodos tradicionales se quedan cortos
La realidad es que casi una cuarta parte (23 %) de los profesionales sanitarios no posee los diplomas adecuados. Y aunque estén habilitados sobre el papel, eso no garantiza que tengan la competencia necesaria en la práctica. El cálculo de medicación es un ejemplo conocido. Para acreditarse, los profesionales deben superar una prueba. Pero dicha prueba es solo una foto fija. El conocimiento se desvanece rápidamente si no se refuerza. Por tanto, la competencia real puede no coincidir con la acreditación, incluso cuando se aprueba el examen. Es el efecto de la curva del olvido. Además, el 15 % de los contenidos formativos está obsoleto debido a cambios normativos o de protocolo. En resumen: el aprendizaje pasivo y una única evaluación no bastan para mantener las habilidades críticas.
Del aprendizaje pasivo al interactivo
Hay que cambiar de enfoque. ¿Cómo? Sustituyendo el aprendizaje pasivo por un aprendizaje interactivo. Este método introduce nueva información en pequeñas dosis, seguidas inmediatamente de una pregunta, un caso o un dilema. Las preguntas activan el cerebro al instante, ayudan a crear nuevas conexiones neuronales y trasladan el conocimiento a la memoria a largo plazo. El objetivo es tanto comprender como retener. Un proceso continuo con refuerzo periódico garantiza que los conocimientos y las competencias se traduzcan en un mejor desempeño real. El aprendizaje adaptativo desempeña un papel clave, porque ajusta los contenidos y la frecuencia de repetición al nivel y las necesidades de cada profesional. La microformación es otra táctica eficaz para garantizar la retención continua del conocimiento. Aprender en sesiones cortas y frecuentes mantiene la motivación y mejora la retención, además de integrarse con facilidad en agendas ajustadas, reduciendo la presión sobre las plantillas.
Otra forma de entender la formación
Los responsables sanitarios deben adoptar una visión estratégica sobre cómo se salvaguardan los conocimientos y competencias dentro de su organización. El número persistente de incidentes, unido a la presión sobre los profesionales, es una invitación clara a replantearse la formación y el desarrollo. Es hora de cambiar. Observa la calidad asistencial con una perspectiva más amplia y explora cómo otros enfoques de aprendizaje pueden contribuir. Busca formas de anclar el conocimiento y las competencias de la manera más eficiente posible: métodos que permitan aprender más dedicando menos tiempo fuera del puesto.
En última instancia, es una situación en la que ganan empleador, empleado y paciente.
https://www.allesoverhr.nl/themas/zo-borg-je-de-competenties-van-zorgpersoneel/ (opens in new tab)
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