
Adaptación de nuestro artículo de opinión publicado en Metro
Artículo original publicado en Metro (opens in new tab)
El Consejo de Educación califica de preocupante el nivel lingüístico y matemático de la juventud neerlandesa. ¿Su propuesta principal? Garantizar que el profesorado esté “preparado para el aula” mediante un examen final centralizado.
En mi opinión, esto no resolverá el problema. Suena demasiado a colocar una marca al comienzo y vivir de esa renta durante años. Si el objetivo es profesionalizar de forma continuada al colectivo docente para elevar el nivel de lengua y matemáticas —como defiende el Consejo—, entonces un examen único se queda muy corto. Incluso puede resultar contraproducente.
Competente hoy no equivale a competente mañana
La explicación está, en gran medida, en la curva del olvido formulada por el psicólogo Hermann Ebbinghaus. Demostró que las personas retienen bien los nuevos conocimientos al principio, pero los olvidan rápidamente si no se repasan ni se consolidan de forma activa. Nadie escapa a ello. Aun así, muchas organizaciones centran sus esfuerzos en evaluaciones puntuales impuestas por las autoridades. Un estudio realizado entre más de 1.000 profesionales en los Países Bajos revela que un tercio vive en carne propia esta “cultura del tic”.
La curva del olvido afectaría del mismo modo a un examen de lengua y matemáticas para docentes. La mayoría estudia para superar la prueba, con lo que el conocimiento alcanza su punto máximo justo en ese momento. Sirve para acreditar la aptitud inicial, sí. Pero el mecánico que instala la pieza equivocada años después de obtener su diploma también sabía perfectamente qué debía hacer en su día. El tiempo oxidó ese conocimiento y su competencia se perdió. Lo mismo ocurrirá con quienes aprueben un nuevo examen: un certificado no garantiza que mantengan sus habilidades a largo plazo.
Educación continua en lugar de un obstáculo aislado
Debemos preservar de forma continua las habilidades fundamentales de quienes forman a las nuevas generaciones. Solo así estarán autorizados y serán realmente competentes. Ebbinghaus también concluyó que la repetición y la práctica frenan el ritmo al que se evapora el conocimiento. Por eso debemos apoyar al profesorado con soluciones de aprendizaje actuales que mantengan los contenidos al día a través de la repetición, la aplicación y el refuerzo. Hablamos de educación permanente y sostenible. Con tics esporádicos jamás se logrará el equilibrio entre cualificación formal y verdadero dominio.
Explorar nuevas sendas (educativas)
El papel social del sector educativo nos obliga a explorar nuevas sendas. La ciencia del aprendizaje es rotunda: el conocimiento y las habilidades se deterioran si no se mantienen. Tenemos que superar los exámenes puntuales, que perpetúan la cultura del tic y generan riesgos de seguridad. Un examen final para docentes nóveles puede ser un buen punto de partida. Pero si ahí se queda el esfuerzo, no mejorará las competencias lingüísticas y matemáticas de la siguiente generación. El enfoque realmente eficaz pasa por salvaguardar la competencia profesional de forma continua. Solo así, especialmente en sectores críticos, las personas estarán al tiempo autorizadas y plenamente capacitadas.
Suscríbete y te enviaremos más contenido como este de vez en cuando. Sin spam, nunca. Solo lecturas interesantes sobre la ciencia del aprendizaje y cómo responde a las necesidades críticas de tu empresa.